La (no) maternidad

Existen dos cosas de las que me dí cuenta siendo una niña muy pequeña, y que hasta el día de hoy no han cambiado: no creo en dios, y no me interesa ser madre.

¿Y los hijos para cuándo?

A lo largo de mi vida, fueron infinitas las veces que me preguntaron cuándo voy a tener hijos, y muy contadas las veces que me preguntaron si acaso quiero tener hijos. Y no conformes con la osadía de preguntar con tanta liviandad sobre un tema tan profundo, se han dado el lujo de refutar mi negativa.

– Ya vas a madurar y cambiar de opinión

– ¿Y quién te va a cuidar cuando seas vieja?

– Sos muy egoísta

– ¿Y tu marido que dice?

– ¿Por qué no congelas ovulos?

– A tu edad yo ya tenía una casa y media docena de hijos

Seguramente alguna vez hayas escuchado o dicho alguna de estas frases. Y si no tenés pensado ser madre, apuesto a que las habrás escuchado todas. Si bien, afortunadamente, en el último tiempo nos hemos vuelto mas discretos a la hora de hacer este tipo de preguntas, no querer tener hijos parece que choca contra los sentimientos mas profundos de la gente. Y en general, mi respuesta suele ser un tanto vaga: «¿y por que sí habría de tenerlos? ¿Para qué? Dan muchísimo trabajo y me gusta mi vida tal como es». Considero que son motivos mas que suficientes para satisfacer al oído curioso, pero en realidad, los verdaderos motivos son un poco mas profundos.

Sobran los motivos

Hoy quiero intentar ser menos vaga en mi respuesta, y exponer en esta especie de manifiesto, los principales motivos por los cuales la maternidad no esta en mis planes.

  1. Desde el momento de la concepción, la mujer está obligada a lidiar con muchas mas tareas de las que realiza el hombre. Biológicamente el reparto es desigual, y la exigencia en todos los sentidos, siempre es mucho mas pesada hacia la madre. De la madre esperamos que haga todo y que no tenga fallos, en cambio con el padre, nos conformamos si “ayuda”. La sociedad pretende que la madre viva pegada a la criatura, pero no juzga ni se escandaliza cuando el padre retoma su independencia. ¿Pero que esperar de la sociedad, si la mismísima naturaleza está siendo desigual -e injusta- en su reparto?
  2. Ampliando el punto anterior, la naturaleza es astuta. Lo que para el hombre culmina en el acto sexual, para la mujer implica poner su cuerpo a disposición durante nueve meses y un parto. El hombre podrá seguir teniendo distracciones, en cambio la mujer, quién literalmente carga con su hijo a cuestas, tiene puesto el foco exclusivamente en la maternidad. Su instinto le dice que tiene que hacerlo y ella es feliz siguiéndolo, sin siquiera detenerse a pensar sobre lo injusto del asunto.
  3. Personalmente, no me siento cómoda en situaciones en las que me encuentro vulnerable, y no debe existir algo mas vulnerable que una mujer embarazada o post-parto.
  4. Considero un grave error traer personas al mundo cuando aún no se ha logrado estabilidad tanto económica como emocional. Los niños criados por personas que aún no han domado a sus demonios y no estan sanadas, terminarán siendo niños y posteriormente adultos problemáticos. Los mismos padres no sanados le aseguran a sus hijos -y a si mismos- una existencia caótica. Si construir la mejor versión de uno mismo sin hijos es, de por sí, bastante difícil, con hijos se hace mucho mas cuesta arriba. Y en el proceso de arreglarnos nosotros, vamos rompiendo a nuestros hijos. Que a su vez tendrán que arreglarse. Me parece más eficaz trabajar en uno mismo y analizar un poco más a fondo cómo funcionaríamos como padres, antes de embarcarnos en una tarea tan complicada.
  5. No estoy interesada en comprometerme con una responsabilidad tan grande. Me gusta mi independencia, y no tengo ganas de renunciar a mi tiempo, a mi libertad ni a mis sueños. Pensar que voy a tener que renunciar a ciertos proyectos y dejar de priorizar mis necesidades por los próximos 20 años, me aterra. Para algunos sonará egoísta, para mí es lo mas sensato.
  6. Que esto quede muy en claro: No es egoísta decidir no tener hijos. Lo que sí es egoísta, es tener hijos para que te cuiden en tu vejez (de todos modos quién piensa así, suele terminar sus días abandonado en un geriátrico). Nadie debería traer hijos al mundo con el objetivo de sentirse acompañados o para tener cuidadores durante la vejez.
  7. También es egoísta tener hijos por deseo propio sin considerar qué es lo que tenemos para ofrecerles. Vivimos en un mundo capitalista dónde el amor no es suficiente, y hacer que un niño pase privaciones, es sencillamente cruel. Tener hijos implica gastos y si no se los puede costear…entonces quizás sea mejor esperar.
  8. No me interesa gastar mi dinero en otra persona que no sea yo, y no me apena decirlo. Prefiero una vida de holgura económica, antes que vivir atada a los gastos de los niños.
  9. No parece que las personas que tienen hijos sean felices, mas bien todo lo contrario. A veces siento que la presión para que otros tengan hijos, es porque no toleran sentir que la vida se les escurre entre pañales y capítulos de Pega Pig, mientras uno viaja, cambia el auto o se muere de la resaca un domingo porque estuvo de fiesta. Me pregunto hasta qué punto las personas se cuestionan traer un ser al mundo, o si lo hacen por costumbre y porque es lo que creen que se espera de ellos.
  10. Volviendo al primer ítem, ante el escenario de una separación o un abandono, la peor parte se la lleva la madre. En el caso mas extremo, ella será quien tenga que hacer malabares para proveer el sustento y además pasar tiempo con el niño. El padre tiene la cobarde opción de desaparecer, o girar dinero y “hacer lo que puede” para ver a los niños. La madre no cuenta con ese privilegio.
  11. Por los motivos expuestos, cae de maduro que siendo una mujer con hijos es sumamente difícil avanzar en una carrera profesional. Está perfecto que algunas mujeres prioricen la maternidad por sobre un puesto exitoso, y estén conformes con ser amas de casa o tener algún empleo que no las haga sentir realizadas, porque su realización pasa por la maternidad. Y también esta perfecto que otras mujeres prioricemos superarnos laboralmente y alimentar nuestro curriculum vitae, así como las madres alimentan a sus hijos.
  12. Ya hay demasiadas personas teniendo demasiados hijos, el mundo no necesita de mi contribución (la cuál de todos modos, nunca me comprometí a dar). Que la distribución de la población a lo largo y ancho de la superficie terrestre sea desigual, es otro asunto. Pero definitivamente el mundo no necesita una mayor cantidad de personas.
  13. No tengo interés en que mi vida deje de ser exclusivamente mía. Tener hijos implica que todas las decisiones que tomes van a repercutir en ellos. La libertad con la que contamos es escasa, y atarla a un puñado de criaturas me parece esclavizante.
  14. No siento que la realización de la mujer pase por la maternidad en lo mas mínimo. Poder crear vida no es un mérito de la mujer (o no mas que respirar o masticar), es simplemente una función fisiológica. Y lo que es peor, incluso siendo una madre realizada, habrán otras madres que cuestionen tus niveles de realización: ya no alcanza con parir y amamantar, ahora hay que hacerlo en casa y sin anestésicos. Y en la carrera de la maternidad, el límite es el cielo.

Coincido en que dar a luz, dar vida, es una experiencia fascinante, por la que todos debemos pasar. Lo mismo en cuanto a maternar. Pero no nos olvidemos, que no existe una única forma de dar a luz ni de maternar, todos estamos dándole vida a algo constantemente, y todos de alguna forma hemos sido madres de algo.

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