Éxodo argentino

Argentina es un pais marcado por grietas de todo tipo . Emigrar o quedarse a luchar por la patria es una de ellas. Pero aclaro, la causa de la grieta no es la disyuntiva entre emigrar o quedarse en el lugar; somos un país de inmigrantes y encontrarse con argentinos por el mundo no le sorprende a nadie. La grieta existe debido al éxodo masivo de argentinos. El que tanta gente quiera irse, toca la argentinidad mas arraigada de algunos, y sus reacciones son las esperables: o niegan la gravedad del problema creyendo que el término éxodo es exagerado, o se ponen agresivos con quién decide irse.

Y sin ir mas lejos, podemos comprobarlo en los discursos que escuchamos a diario. Por un lado está la clase política implorando «no se vayan, hay un país que construir. Hay que arremangarse». Podría dar nombres, pero prefiero darle atemporalidad a esta publicación. De todos modos, los nombres cambian pero el pedido se mantiene.

En contraste, entre la sociedad el discurso es un poco mas heterogéneo. Hay un grupo conformado por los “patriotas” que se quedan a lucharla, están los que quieren irse pero no tienen los recursos, los demasiado arraigados a sus costumbres y su gente, los incapacitados para prosperar en ningún sitio y los cómodos que reciben subsidios que en otros países no recibirían. Todos estos personajes niegan que el éxodo esté sucediendo y además te apuran para que te vayas ya mismo porque no te necesitan.

Y sí, definitivamente, nos estamos yendo. Y lamentablemente -para ustedes-, nos necesitan mas de lo que están dispuestos a asumir.

Una realidad que duele

Se ve en los resultados de diversas encuestas, en los medios de comunicación, en los crecientes números de las consultas en los distintos organismos de extranjería y consulados, lo dice la gente en las calles, incluso te toca de cerca porque cada vez mas seguido te enteras que alguien de tu círculo se va. Por mas que algunos se nieguen a creer la realidad -y la gravedad- de la emigración masiva de argentinos, así lo dicen los números: el porcentaje de argentinos emigrados se duplicó en los últimos 20 años (y estoy comparando con la época crisis 2001 y el segundo mayor éxodo argentino). Por el contrario, aquellos que si asumen la situación, se dividen entre los argentinos culposos que se preguntan que pudieron haber hecho mejor, y los fanáticos, que se limitan a depositar sus frustraciones en el gobierno que creen que tuvo más responsabilidad (y sus electores).

Generalmente son los de este ultimo grupo, los que nos obsequian un tropel de frases recurrentes que por su malicia, inocencia o despecho, merece ser recordado. Personas que en su mayoría siguen sosteniendo que “se van a lavar copas a Europa”, por más que ya no estemos en el 2001, el uso del lavaplatos se haya instaurado y que, normalmente, la gente jóven que emigra lo hace con título universitario o visas de personal calificado).

Descalifiquemos al emigrante: starter kit

Si recién estás planteando la idea pero aún no te fuiste, probablemente escuches el famoso «Andáte, ¿qué esperás? Nadie te retiene». Lamentablemente no siempre es tan fácil. El mundo no es tan benevolente con Argentina como el Preámbulo y el Art.20 de nuestra Constitucion lo son con los extranjeros (algo que habrá tenido sentido en épocas donde se queria atraer la inmigración, pero no hoy).

También está su variante «Nadie los va a extrañar». Lamentablemente, la emigración masiva tiene costos muy altos. Por un lado, quienes emigran suelen ser personas con algún tipo de preparación que les da la confianza de saber que pueden tener un relativo éxito fuera de su tierra. Los recursos que se van no llegan a ser reemplazados (en Argentina mas de la mitad de los jóvenes no completan el colegio secundario), y la inmigración que recibimos por estar situados en latinoamérica queda un poco lejos de lo que esperaba recibir Alberdi en su Art.25El gobierno federal fomentará la inmigración europea», porque queremos creer que no, pero para ser eurocentristas estamos mandados a hacer). Prueba de ello es que las empresas no consiguen personal calificado para contratar.

De igual modo parecen no tener en cuenta que junto con las personas, también emigran sus divisas, sus potenciales inversiones, su aporte a la economía del país. Que en una economía en crisis, no vienen nada mal. ¿Qué pasaría si todos esos a quienes no van a extrañar, decidimos irnos? ¿Cómo se sostendría la economía, en un país que vive mayormente del sector público y el turismo y tiene un 50% de desempleo? Y ni hablar de las empresas que también se van, que quizás algunos no extrañen, pero todos sus empleados y las demás industrias sinérgicamente relacionadas, seguramente sí lo hagan.

Pretensiones exageradas

En otro orden -y admito que esto ha superado un poco mi capacidad de sorpresa-, están los que no quieren que te vayas del país si estudiaste en una universidad pública. Para dar contexto, Argentina es un país donde tenemos, defendemos y presumimos la educación pública primaria, secundaria y universitaria. Cualquier persona extranjera puede obtener un DNI, inscribirse en una universidad pública, graduarse y volver a su país. Esto nos llena de orgullo porque en otros países de la región, el acceso a la educación está restringido para la mayoría de sus habitantes. Además, lo vemos como una fuente de ingresos ya que mientras estudian, los extranjeros pagan impuestos, invierten en residencia y demás consumos para el día a día (sic). No importa que luego se vayan.

Pero ese discurso parecería aplicar sólamente a los extranjeros. No importa que uno sí sea argentino, y venga de una generación tras otra que vivió y aportó en el país, y se aguantó estoicamente cada embestida y cada crisis. La educación es gratis, pero uno “le debe” al país. No me cierra. Ademas, si el mérito de tener un título universitario lo tiene el país, entonces todos los argentinos deberíamos tener uno, no?

«No vuelvas cuando estemos bien»

Como era de esperar, si ya te fuiste, y sobre todo si te va medianamente bien, habrás escuchado mi preferida: «No vuelvas cuando estemos bien». Los argentinos estamos esperando estar bien desde antes de fundar Buenos Aires, y yo me niego a formar parte de otra generación que termina sus días rogando que la próxima generacion de argentinos corra con mejor suerte que la propia. Es hora de asumir que Argentina nunca va a estar bien. Y si por un milagro de la creación, Argentina lograra salir de ese agujero del infierno en donde esta metida, por supuesto que todos los que emigramos volveríamos. Y si no van a estar en Ezeiza cortándole el DNI a cada ciudadano retornado, entonces ahórrense la frase. De nuevo, a un extranjero lo dejás pasar y quedarse sin hacer demasiadas preguntas, pero el que sí es argentino desde el instante en el que nació no puede volver? La lógica es un poco confusa.

No podría haberlo explicado mejor que Attaque 77 intentando sacar agua con un cacharrito para mantener el barco a flote

‘A arremangarnos’ vs. ‘A los botes’

En el medio de la grieta entre paisanos a favor y en contra de irse, y la de los políticos asumiendo o ignorando la cuestión, quedamos todos nosotros. Por un lado los que ya no queremos vivir “arremangados”, ni cantar un tango eterno. Los que ya no podemos soportar que la clase dirigente nos mienta y robe con descaro, que no den explicaciones y que actúen de modo prepotente, y a la vez nos imploren que hagamos un sacrificio que ellos mismos no hacen. Los que estamos decepcionados de nuestros propios pares que nos criminalizan por querer bajarnos de este carrousel de locura.

Por otro lado, los que exponen su salud física y mental para sortear el desempleo, el trabajo precarizado, los salarios bajos, la inflación extrema, la inseguridad, la corrupción, la falta de justicia, la falta de previsión, la altísima carga impositiva, el desabastecimiento, el narcotrafico, la falta de acceso a vivienda propia, la crisis energética, la deplorable situación en salud y educación, el empobrecimiento de la clase media y la pobreza ascendente, por nombrar sólo algunos de los inconvenientes de vivir en mi bella patria.

Y en ambos bandos, lo que prospera es la bronca. Bronca del que se queda y la pasa mal. Bronca del que se se va y sufre el desarraigo, porque el costo que se paga por emigrar es muy alto (pero la contraprestación es en moneda extranjera). Y como consecuencia, la grieta no sólo existe sino que al haber tanta cantidad de argentinos ya emigrados, se ha profundizado al punto que sea cuál sea el destino de Argentina, difícilmente pueda ser sellada.

2 comentarios sobre “Éxodo argentino

  1. Los argentinos somos muy pasionales, pero no es una generalidad ni el “andate, que esperás”, ni el “cuando estemos bien no vuelvas” (algo que no ocurrirá, no que vos no vuelvas, sino que estemos bien, al menos no lo veremos nosotros). A los argentinos no le interesa el proyecto colectivo social, por eso le da igual si te vas o volvés. En 200 años los argentinas reaccionaron ante el “sistema” cuando se trataba de plata, puertos, y negociados con Europa (Unitarios, Federales), un 17 de octubre porque cuando te dicen el futuro es trabajar menos y vivir del Estado pues todo gato sale de la enramada cuando tiene sed, y luego en 2001 cuando se quedaron la plata de muchos. Después hubo dictaduras, guerra, convertibilidad, hipercorrupción estatal, piquetes, ola de inseguridad, femicidio, corridas cambiarias, etc.etc.etc, y cada argentino miró su quintita y acaparó agua para que no se le seque su huerto, después sálvese quien pueda. Uno ve lo que ocurre en otros países de sudamérica: Perú, no se cuantos presidentes en los últimos años, Ecuador, revuelta de los indígenas el poder tambalea, Chile, los estudiantes y los aborígenes en conflicto permanente y consulta para reforma constitucional. Venezuela y Colombia con sus calamidades desde hace décadas. Aquí en Argentina señores y señoras, con 50% de pobreza, si hay un fin de semana largo 4 millones de turistas desbordan sierras y costas. Con jubilados ganando 120 dólares por mes las localidades para el Mundial de Fútbol de Catar22 fueron compradas por más argentinos que otro país del mundo excepto el anfitrión. Acá el el Chaco hay chicos que mueren de hambre, en Rosario, en el AMBA la deserción escolar alcanza el 14% pero Argentina es el país con más celulares por persona del continente y unos señores que cantan llamados COLDPLAY agotaron las localidades de 10 estadios de River (casi un millón de personas, sobre una población de 48 millones). O sea, si vos te vas, o vos volvés, si una generación se va o si vuelve (tristemente), en Argentina, no le importa a nadie.

  2. Y mi comentario no es algo personal, es la expresión de alguien que estudio una carrera de grado, dos maestrías, un doctorado, tuve la oportunidad de conducir distintos organismos, asesorar entidades gubernamentales, de dejar 16 hs de trabajo por día para intentar cambiar el proyecto de país desde mi diminuto aporte. También pude irme y me quedé. Pero hoy a mis tres hijas adolescentes les digo “váyanse si pueden”, acá nada cambiará, porque hay un problema genético, el argentino es un ser que no le interesa la sociedad; Argentina es un país que cuando en la década del 80 se sindicalizó la educación comenzó la destrucción de su futuro. Con 70% de déficit nutricional infantil creas generaciones que te dan el voto por un par de zapatillas y de esa manera “gobernás”, robás eternamente. La Argentina no tiene ninguna solución pues su mayor problema, terminal, es la destrucción de su nutrición proteica infantil en más de la mitad de sus habitantes, que no desarrollarán su capacidad de formación y serán quienes voten al corrupto de turno. Grieta K o grieta amarilla es una pavada para llenar diarios, porque los K no existirían si las generaciones hubieran sido educadas correctamente, y los amarillos tampoco pues no hubiera habido lugar para negociados de pocos con las riquezas del país naturalmente mas diversificado del planeta.
    El problema de Argentina no está en ningún de las 5 ciudades donde se encuentra el 75% de sus universidades y profesionales, el problema se encuentra en la periferia de la gran ciudad donde el 70% del padrón de electores de autoridades es más numeroso que todo el resto de la Argentina completa.
    Por lo dicho y lo no dicho, por si te vas o si volvés, cierro con una famosa frase de la película Tango Feroz, “si estás vivo, o estás muerto, A QUIEN CARAJO LE IMPORTA” (también ahí se dice “El AMOR ES MÁS FUERTE” menos mal…)

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